jueves, 16 de abril de 2015

Emociones Negativas versus Emociones Positivas

¿Son malas son las emociones negativas? ¿Realmente todas las emociones negativas son tóxicas? En lugar de hablar de emociones negativas o positivas es mejor hablar de emociones desagradables o agradables. Sin embargo, seguimos utilizando el calificativo de negativo versus positivo porque parece que nos es más fácil entenderlas de esta manera.

Según Seligman, desde el punto de vista evolutivo, las emociones negativas como el miedo o la rabia nos sirven de defensa ante las amenazas. ¿Por qué es más fácil reconocerlas? Se debe a que son  más concretas, se originan cuando alguna cosa, experiencia, situación o persona bloquea la consecución de nuestra meta, es decir, se interpone entre nosotros y aquello que queremos conseguir. No sólo pueden producirse cuando nos sentimos amenazados (ej. miedo o ira) haciendo que nuestra atención se enfoque en el origen de la amenaza y nos moviliza para luchar o escapar, sino también aparecen cuando sufrimos una pérdida (tristeza).
Sin embargo, las emociones desagradables  no son tan negativas. Son las que facilitan el pensamiento crítico y la toma de decisiones de tipo defensivo cuyo objetivo es descubrir lo que está mal y eliminarlo. Incluso para determinados trabajos o momentos laborales, es necesario mantenerse en este estado emocional donde la atención está más centrada (ej. trabajos contables).

Emociones positivas y negativas no forman parte de un mismo eje, es decir, no forman parte de polos opuestos: si estamos tristes no significa que no podamos experimentar alegría por algo. Las emociones positivas nos indican que está sucediendo algo bueno, expanden nuestra atención y nos hacen más conscientes de lo que nos rodea. Nos ayudan a buscar y darnos cuenta de las oportunidades que se nos presentan. A tener relaciones más satisfactorias, a ser más creativos y productivos. Cultivar las emociones positivas tiene beneficios y nos proporcionan ciertos recursos:

·         Las emociones positivas nos cambian el cuerpo:
  •        Producimos más dopamina (supera los efectos de los tranquilizantes)
  •          Mejora nuestro rendimiento cognitivo, es decir, pensamos mejor y con más claridad. Nos ayudan a crear nueva información y a ser más creativos. La forma de procesar la información es más rápida y global.
  •          Favorecen nuestra motivación
  •          Nos ayudan a crear y mantener nuestra red social.
  •          Disminuyen los efectos de las emociones negativas
  •          Mejoran nuestra resistencia al estrés y nos ayudan a desarrollar estrategias de resolución de conflictos.
  •          Mejoran  nuestros recursos físicos (nos sentimos mejor), sociales  y psicológicos (optimismo, resiliencia, orientación hacia objetivos, etc.)
  •          Aumenta nuestra satisfacción,  autoestima, autoconcepto y autonomía (capacidad de elección y decisión)
  •          Mejora nuestro funcionamiento cardiovascular, hormonal e inmunitario, lo que se traduce en más salud y una vida más longeva.
  •          Aumenta el bienestar.

 Con todo esto, creo que vale la pena cultivarlas. ¿Y tú?

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