viernes, 12 de julio de 2013

Estableciendo objetivos

Sentirnos eficaces y satisfechos con nuestro día a día y con nuestra vida se consigue en gran medida por el hecho de establecernos unos objetivos, unas metas personales o un propósito de vida que nos motive. Probablemente una de las causas por las que uno se siente infeliz o fracasa es la falta de una meta, de una aspiración. De la respuesta a esa pregunta existencial: ¿hacia dónde voy?

El tema es que a la hora de definir nuestros objetivos, no basta con tener sueños o esperanzas. Estos no dirigen nuestra conducta. Las metas hay que concretarlas, los objetivos han de ser específicos, que nos hagan sentirnos comprometidos con ellos, con el fin y los resultados que queremos alcanzar. Manteniendo ese compromiso y, por consiguiente, la motivación para conseguirlo, se hará más fácil realizar aquello que no nos gusta tanto, pero que es necesario y beneficioso para nuestra meta.

Cuestionarnos si nos preocupamos por nuestros objetivos o si simplemente "seguimos la corriente", si respondemos automáticamente a lo que nos va sucediendo a lo largo  de los días, es el primer paso que tenemos que hacer. Para poder manejar mejor nuestra vida y nuestro tiempo, tenemos que determinar nuestros objetivos y actualizarlos según evolucionen los hechos y nuestras expectativas.

La primera condición para alcanzar nuestro objetivo es que sea nuestro, que responda a algo propio, a  lo nuestro y no a las necesidades de los demás.

Para definir qué queremos en la vida, Bernardo Ortín y Trinidad Ballester, en su libro Cuentos que curan, proponen este ejercicio al que llaman: La misión de su vida.
Escribe aquello que te gustaría realizar en tu vida. Sin pensarlo demasiado, simplemente escribe.
En otra hoja, escribe qué te gustaría hacer en los próximos siete años.
En otra hoja anota lo que te gustaría hacer el próximo año.
Imagina que vas a morir en pocas semanas y que todo lo que tenías que hacer está hecho. ¿Qué harías?
Compara las cuatro hojas y nota lo que se repite y las discordancias entre las distintas anotaciones.

Por último, con toda esta información, escribe La Misión de tu Vida. Hazlo de modo breve, sólo unas 8 líneas.

¿Te ha ayudado este ejercicio?

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