jueves, 1 de diciembre de 2011

Vencer la costumbre



"Los jardines no se hacen diciendo "¡qué bonito!" y sentándose a la sombra". Rudyard Kipling


Estamos hechos de costumbres: esos movimientos, gestos, modos de reaccionar y de pensar que realizamos automáticamente. Aparece la rutina según sea nuestra pereza. Y mientras la pereza se acomoda en nuestro sillón, nuestra inteligencia y voluntad menguan. A quien no lo sepa: es nuestra voluntad la que hace que el cuerpo se dirija hacia donde queremos, es nuestra voluntad la que sacude la inteligencia para que crezca, es la que nos ayuda a afrontar los desafíos y a resolverlos.

            Qué bonito sería que pudiéramos regocijarnos en las costumbres, pero la vida no anda escasa de situaciones imprevisibles que nos obligan a adaptarnos, a aprender algo nuevo, a ampliar nuestra perspectiva del mundo.
        
         El cambio no se produce únicamente a causa de contratiempos, por necesidad, sino también para alcanzar tu meta, quizá un ideal…
       El cambio se logra, pero para ello, hay que trabajar pacientemente, día a día, dominando nuestras costumbres para que no nos absorban de nuevo.

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