domingo, 29 de mayo de 2011

"Los que aseguran que es imposible, no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo"

Thomas A. Edison dijo: "Los que aseguran que es imposible, no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo". Leí esta frase hace ya algunos años, en un momento en el que me parecía que mi vida, me gustara o no, seguiría un rumbo anodino tras pseudointentos fracasados por cambiar... simplemente algo. Al leerla me di cuenta que había tirado la toalla en diversos temas (ideas profesionales, perder peso, aprender a tocar un instrumento, mejorar una habilidad, etc). Pseudointentos... ¿realmente pasó de la mera intención a una acción en concreto para conseguir lo que quería? Me di cuenta de cómo me afectaron frases que me habían dicho en su momento. 
"No puedes", "no tienes tiempo", "¡pero si no tienes experiencia!", etc. etc. son frases que nos las han dicho tan a menudo que acabamos por creerlas. Si nosotros mismos no conocemos todo nuestro potencial, si no conocemos nuestros propios límites, ¿cómo es que los demás aseguran cuáles son? ¿Acaso aquél que dijo que era imposible tu sueño, tu meta, tu objetivo, intentó conseguirlo? ¿Exactamente el mismo sueño? ¿Con exactamente tu misma manera de hacer, tu manera de pensar, de sentir... como si fuera tú mismo?
El quid de la cuestión es que hemos asumido que la opinión del otro sea la cierta, y en algún momento hemos hecho que esa opinión sea la nuestra. Abandonamos nuestro sueño, porque otros opinan que no se puede. ¿Qué nos ha llevado a delegar la responsabilidad sobre nuestra vida en otros?

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